El mes de septiembre está siendo movidito desde el punto de vista político.
Unas elecciones gallegas y vascas han marcado el inicio de curso político y, como ya se intuía, han supuesto el descalabro del PSOE. Esta es, por desgracia para todos, la noticia de actualidad estos días.
Como político, me avergüenzo de que los intereses personales y partidistas de algunos se están anteponiendo al interés general.
Mientras en nuestra querida ciudad todo sigue igual, o peor.
Me sumo a la frase del alcalde Toni Francés en Twitter, el pasado domingo tras conocer el resultado de las elecciones: “QUIN DESASTRE!!!”
En el pleno de septiembre se aprobaron una vez más varios asuntos por unanimidad: Declaración del año 2017 “Año del escritor Joan Valls”, manifiesto de apoyo al pacto valenciano por la movilidad sostenible y segura, así como el acuerdo para recuperar la vía verde Alcoy-Agost. Está de sobra demostrado que en Alcoy la oposición sí que sabe dialogar y consensuar, aunque sea con el rival político.
Sin embargo hay otros temas en los que no nos ponemos de acuerdo. En el Partido Popular no estamos de acuerdo con la prepotencia y el totalitarismo de un gobierno socialista, al que después de 5 años de gobierno “se le han subido los humos” y sólo busca a la oposición cuando le interesa. Está muy bien el consenso y la responsabilidad, pero sin tomaduras de pelo.
Por este motivo, desde el Partido Popular presentamos dos propuestas para que se regule el funcionamiento del Ayuntamiento de una manera ordenada y transparente.
Por un lado para que se adquiriera un compromiso por parte del gobierno, para acelerar la elaboración del Reglamento Orgánico Municipal (ROM). Llevamos 15 meses de legislatura y prácticamente no se ha hecho nada en un asunto en el que las poblaciones de más de 20.000 habitantes están obligadas por Ley. Está claro que el PSOE no quiere que se le controle, pero la Ley está para cumplirla.
La otra propuesta iba encaminada a que se estableciera un reglamento para regular las conmemoraciones y efemérides que, por suerte, se repiten año tras año en nuestra histórica ciudad.
Pretendíamos que estas decisiones se adoptaran con un mayor rigor, con la participación de expertos en la materia y que no fuese el político de turno el que lo decidiera. Además, pedíamos que se dotara de una partida económica que diera estabilidad en el tiempo y nos permitiera formalizar convenios para obtener otros ingresos.
Pero no, no fue aceptado. Reconozco que me supuso una decepción, porque cuando uno lleva años en política, sabe cuando una propuesta tiene posibilidades de ser aprobada. Y ésta las tenía. Pero la mayor decepción me la ofreció el concejal de cultura Raül Llopis, que hace apenas un año me parecía una persona tolerante y sensata, pero que ha adquirido demasiado pronto los malos vicios de estar gobernando, que son justamente lo contrario: Prepotencia e intolerancia. Una lástima.
Compromís presentó una moción para implantar en nuestra ciudad sistemas urbanos de drenaje sostenible. Una buena iniciativa a nivel medioambiental, pero que ofrece muchas dudas a la hora de su eficacia y viabilidad, que deberán ser resueltas por los correspondientes informes técnicos, aunque a algunos les pese.
Me parece de una enorme irresponsabilidad, la afirmación del representante de Guanyar Alcoi al decir que “no está de acuerdo en que los técnicos tengan la última palabra” y que para eso “los técnicos deberían sentarse en el Salón de Plenos”.
Finalizo con una anécdota: El saludo a las seis personas asistentes al Pleno por parte de Guanyar Alcoi ya no es el ya conocido “bona vesprada a totes i a tots”. Ahora han evolucionado a “bona vesprada a totes”.
Lo dicho: Quin desastre!!!
Alcoy, 30 de septiembre de 2016

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