Contra las cuerdas
Esa es la sensación que me quedó después de asistir al último pleno de esta temporada. Un Psoe contra las cuerdas, débil, sin personalidad y, lo peor, sin rumbo.
Tan sólo encontró el apoyo de un partido, Ciudadanos, que no puede disimular ese pacto no escrito que tiene con el Psoe de nuestra ciudad, y que ayer hizo que una modificación presupuestaria que llegaba al Pleno con dictamen negativo, saliera adelante tras un triple salto mortal del grupo Ciudadanos, al pasar de voto negativo en la Comisión, a positivo en el Pleno. Con un par.
Pero la situación más tensa del Pleno se produjo cuando se debatió la moción presentada por Compromís para que se sancionara a la empresa encargada de las basuras. Un Marius Ivorra envalentonado puso contra las cuerdas a un Jordi Martínez que tuvo que recurrir a toda su artillería para defenderse, acusando a Compromís de irresponsable, tirar la piedra y esconder la mano, crear alarma social, aplicar política de ventilador y de ”omplir de merda”. Una expresión poco acertada, esta última, aunque no falta de razón. En definitiva, según el portavoz del Psoe, esta es la nueva política de Compromís. Que Dios nos coja confesados.
Entre todo este enfrentamiento, tuvo que aparecer el Partido Popular para poner orden y solicitar la sustitución de los dos puntos de acuerdo de la moción por otros para que antes de iniciar cualquier expediente sancionador a la empresa, se justificara mediante informe técnico. La moción enmendada finalmente no prosperó, con los votos en contra del Psoe y una vez más, de su “socio” Ciudadanos.
El Partido Popular presentó otra moción para solicitar la reversión del decreto sobre plurilingüismo aprobado por el gobierno valenciano de Psoe y Compromís. Por desgracia, una vez más, un tema sobre educación a debate. Un día en el que, además, se conoció la sentencia del TSJ dando la razón a las tesis del Partido Popular.
Además se pedía la dimisión del Conseller Marzà. El motivo es claro: primero con el cierre de aulas en La Salle, Esclavas o El Salvador, y ahora con el chantaje lingüistico que obliga a estudiar en valenciano para poder optar a un mayor nivel de inglés, se está haciendo mucho daño a las familias. Y para colmo, la Justicia declarando la nulidad de esas decisiones.
Pues ni con esas. La izquierda alcoyana votó en contra de la moción, con un Compromís versión valenciana, radicalizado y catalanista, y un Psoe, contra la cuerdas, que en lugar de actuar como un partido fuerte y con personalidad propia, se deja arrastrar por la “nueva política” de Compromís que tanto critica.
No prosperó la moción, pero desde el Partido Popular seguiremos reivindicando la libertad de las familias, tanto para elegir centro educativo como para decidir en qué lengua quieren que estudien sus hijos. Y con el apoyo de la Justicia el éxito está garantizado. Peor lo tienen los que movidos por el sectarismo, llegan al punto de votar en contra algo que ya ha sido dictado por la Justicia.
Se debatieron otras dos mociones. En ambas se puso de manifiesto la marca Podemos, que en Alcoy toma forma a través de Guanyar Alcoi.
Una, presentada por ellos mismos, pedía la celebración de un referéndum para definir las fechas de las fiestas de San Jorge. Una nueva injerencia en el mundo de la fiesta, para saltarse los cauces que el sistema democrático nos otorga de una forma totalmente interesada. Porque puestos a preguntar, ¿por qué no se hace un referéndum para excluir directamente a los políticos de esta toma de decisiones?. O ¿por qué no se pregunta a la ciudadanía si quieren que los políticos rebajen sus sueldos?
La otra, que tan sólo pedía un reconocimiento a la figura de Miguel Angel Blanco, veinte años después de su asesinato, no contó con el apoyo de Guanyar Alcoi ni tampoco con el de Compromís argumentando defectos de forma y de oportunidad. En palabras del portavoz de Ciudadanos “hay que tener un fondo muy oscuro para hablar de formas en esta cuestión”.
Feliz verano a todos, y nos reencontramos en septiembre con los “apuntes del Pleno”.
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