Está claro que el mes de febrero tampoco ha sido un buen mes para el alcalde Antonio Francés y su equipo de gobierno. Primero fue el informe de la Consellería de Obras Públicas que considera inviable el polígono de Pagos, que no olvidemos, es la gran apuesta de suelo industrial para los próximos 20 años del gobierno socialista. Y al mismo tiempo la aparición de la sentencia del Tribunal Supremo rechazando el recurso del gobierno socialista contra Alcoinnova, que no acepta ni una sola de las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento, y que además le condena a pagar las costas. Dos fuertes varapalos en un mismo mes para Antonio Francés y los suyos.
En lo que se refiere al Pleno de febrero, quiero destacar una cuestión previa: la situación de debilidad del actual gobierno de nuestra ciudad. Dos asuntos de los que planteaba el gobierno se echaron para atrás. Por un lado el pago de unas facturas de años anteriores que generan muchísimas dudas, y por otro el reglamento de formación para los miembros del Ayuntamiento, que el propio gobierno propuso retirar, al contar únicamente con el apoyo de los sindicatos UGT y CCOO.
En cuanto a las mociones presentadas por los grupos de la oposición, la tónica general fue el acuerdo, ya que de las 7 mociones presentadas, tan sólo una fue rechazada.
Precisamente la moción que no contó con los votos suficientes para progresar, fue la que solicitaba modificar el decreto del Consell por el que se establece el modelo lingüístico valenciano, y que sólo contó con los votos favorables de PP y Ciudadanos. Una moción en la que destacó la capacidad y conocimiento del asunto demostrados por la que fue concejal de educación Lucía Granados y la dureza y contundencia del representante del Partido Popular Ignacio Palmer, que reconoció sentirse avergonzado con el proceso que estaban siguiendo Psoe y Compromís en la Generalitat, tratándolo de sectarismo, radicalización, coacción y chantaje político. Una intervención que Palmer finalizó con una frase que debe hacernos reflexionar: “con esta forma de actuar, van a conseguir que los jóvenes al final le cojan asco a nuestra lengua, a mi lengua, al valenciano”.
Mientras, la izquierda alcoyana, manifestaba con sus intervenciones estar dispuesta a seguir la misma hoja de ruta utilizada en su momento por el independentismo catalán.
El Partido Popular presentó dos mociones. La primera proponía una serie de medidas para luchar contra la ocupación ilegal de viviendas en el centro de nuestra ciudad. A todos se nos llena la boca a la hora de reivindicar el centro histórico de Alcoy, pero desde el Partido Popular pensamos que es hora de actuar y para ello proponemos medidas como esta o como la creación de la Policía de Barrio que ya solicitamos en su día. Aquí la sorpresa saltó cuando todos los grupos políticos, incluido el gobierno, votaron a favor. Todos menos uno, Guanyar Alcoi, a quien se le nota especialmente incómodo cuando la propuesta viene del Partido Popular, y además lo que se pretende es una medida concreta de actuación que les puede quitar algún voto.
En la otra moción, el Partido Popular proponía pedir a la Generalitat la creación de un Centro de Turismo de Interior en Alcoy. Consideramos que Alcoy necesita instrumentos que dinamicen nuestra economía, y teniendo en cuenta que los 7 CdT’s existentes están en poblaciones de costa y que el gobierno valenciano ha presupuestado para este año un centro de interior en Morella (Castellón), es el momento de solicitar otro centro de turismo para el interior de la provincia de Alicante, que no olvidemos genera el 60 % del negocio turístico de nuestra Comunitat. Y ese centro consideramos que debe instalarse en Alcoy, que a parte de sus múltiples atractivos turísticos, es sede de la Asociación Provincial de Turismo de Interior.
La moción, aunque a regañadientes por parte de algunos, se aprobó por unanimidad. El Partido Popular había planteado como sede del CdT la manzana de Rodes, que como se sabe está en fase de diseño. Este fue el único inconveniente que encontraron el resto de grupos para ponerle algún reparo a la moción del Partido Popular al considerar que no es este el lugar idóneo, pero sin aportar ninguna alternativa real e inmediata.
El resto de mociones, tenían un denominador común: la precipitación. Abordaban asuntos en los que inicialmente estamos todos de acuerdo, pero ese afán de protagonismo por querer ser los primeros en presentarlas hizo que se aprobaran con muchos matices, lo que podría suponer que al final se queden por el camino. Tiempo al tiempo.
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